Célibes autoimpuestos

Cuando tener sexo empieza a dar “pereza”
Durante décadas, la adolescencia y la juventud se han asociado al descubrimiento de la sexualidad, las primeras relaciones y el deseo de encontrar pareja. Sin embargo, cada vez se habla más de jóvenes que no mantienen relaciones sexuales por decisión propia, no necesariamente por motivos religiosos, falta de oportunidades o miedo, sino porque sienten que todo lo que rodea al sexo y a las relaciones les supone demasiado esfuerzo.
Algunos lo expresan de una manera muy sencilla: “me da pereza”. Conocer a alguien, mantener conversaciones, quedar, exponerse emocionalmente, gestionar expectativas y afrontar un posible rechazo puede percibirse como un proceso demasiado costoso para una recompensa que no siempre consideran prioritaria.
Las redes sociales y las aplicaciones de citas introducen además una aparente abundancia de posibilidades, pero también comparación, sobreexposición y sensación de estar siendo evaluado constantemente. A esto se suma que buena parte de la interacción social puede producirse desde una pantalla, donde resulta más sencillo controlar cuánto nos mostramos y cuándo nos retiramos.
El término “célibes autoimpuestos” puede servir para describir coloquialmente esta elección, pero es importante no convertirla automáticamente en un problema psicológico. No tener relaciones sexuales no constituye por sí mismo un indicador de malestar ni existe una frecuencia sexual “correcta”. Para algunos jóvenes puede ser simplemente una elección personal o una etapa.
La cuestión merece atención cuando esa supuesta “pereza” esconde miedo al rechazo, inseguridad corporal, ansiedad social, dificultad para establecer intimidad o evitación de la vulnerabilidad. En estos casos, más que preguntarnos por qué un adolescente “no quiere sexo”, puede ser más útil preguntarnos cómo vive las relaciones, la intimidad y la exposición emocional.
Quizá el fenómeno no hable únicamente de una generación con menos interés por el sexo, sino también de nuevas formas de relacionarse en las que protegerse emocionalmente y evitar el esfuerzo o la incertidumbre adquieren cada vez más peso.



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